Rodolfo Walsh
entrevista a Patricia Walsh
Patricia Walsh tiene 42 años, es psicóloga social, estudiante de psicología de la UBA, madre de tres hijos e integrante de la regional Capital Federal de la agrupación H.I.J.O.S. Su padre Rodolfo Jorge Walsh era escritor, periodista y militante de la organización Montoneros, tal como ella se encarga de dejar en claro cada vez que tiene la oportunidad. Entre las obras de Rodolfo Walsh se destacan "Operación Masacre", "El caso Satanovsky" y "¿Quién mató a Rosendo?". Sin embargo, fue su "Carta abierta a la Junta militar" la que le costó la vida. El 24 de marzo de l977, al cumplirse un año del golpe de Estado más sangriento de la historia argentina, Rodolfo denunciaba no sólo los crímenes y violaciones a los derechos humanos de Videla, Massera y compañía, sino también el proceso de concentración y de entrega que tuvo entre los principales perjudicados a los asalariados argentinos y entre los vencedores a la oligarquía en todas sus variantes. Al día siguiente, Walsh fue secuestrado y desaparecido permaneciendo hasta el final como él mismo había elegido: "fiel al compromiso que asumí de dar testimonio en momentos difíciles". Entrevistamos a Patricia para que nos cuente como ve la sucesión de citaciones que obligaron a una buena lista de genocidas y represores (amparados por las leyes de Obediencia Debida, Punto Final e Indultos) a pasar por los tribunales, en algunos casos confesando sus crímenes, pero sin riesgo de quedar detenidos



El 25 de mayo de 1973 no empezó como todos los días a las 00:00 horas; podría decirse que empezó el 11 de marzo de 1973 cuando el pueblo ejerció su derecho a elegir gobernantes, o el 22 de agosto de 1972 con el fusilamiento de 16 guerrilleros presos políticos en Trelew, o el 29 de mayo de 1969 con la movilización obrero-estudiantil en Córdoba, o con el golpe militar de Juan Carlos Onganía en 1966, o.... En realidad, la lista de hechos que motivaron aquel histórico 25 de mayo podría ampliarse al gusto y buena memoria del lector; pero lo que no podemos dejar de rescatar, es que ese día se convirtió en el verdadero ejemplo de lo que es capaz de lograr un pueblo en su conjunto, cansado de la opresión, persecución y miseria al que es sometido.
Julio Urientiene 48 años. Desde chico soñó con defender la patria, resguardar la soberanía, ser el vigía que desde las aguas agitadas del Atlántico cargara sobre sus espaldas la seguridad de su país. Y en una familia de militares pareció lógico que se enrolara en la Amada para cumplir su sueño. Eran tiempos en que se discutía todo, inclusive, aunque hoy parezca extraño, entre las filas de los marinos. ¿Cuál debía ser la función de las Fuerzas Armadas?¿qué era la patria?¿qué era lo que había que defender?¿tenía sentido defender un pedazo de tierra cuando los intereses del pueblo eran diezmados por los poderosos? Y en estas encendidas discusiones Julio Urien polemizaba con el joven Astiz, quien no dudaba en sostener que lo que había que hacer era defender a la patria de los comunistas.
En los últimos años, la murga, esta expresión que había sido relegada a los márgenes de la cultura , cobró nuevamente vida. Vuelven a brotar en los barrios los colores y las lentejuelas y ese modo particular de decir lo que se siente. No faltan tampoco los talleres donde los murgueros experimentados enseñan los secretos de este arte popular. ¿Qué fue lo despertó a los bombos de donde parecían dormidos, por qué vuelven a ser expresión del sentir de la gente? ¿Por qué los pibes se acercan a las murgas? "Para compartir, hacerse amigos, conocer chicas, tener una contención y divertirse, compartir los sueños, principalmente las alegrías. Encontrar afectos que quizás en otras partes no se dan tan fácilmente." dice un pibe de Mala Yunta, una de las murgas que suele acompañar con sus cantos los reclamos populares.
"Una vez me fui y aquí se quedó una Sara"
Cuando el pueblo escribió su historia
1998 nos encuentra inundados. La tierra se hunde y las aguas suben tapándolo todo. Aunque no todo, siempre, como siempre, las casas de los adinerados dueños de la torta quedan a salvo hasta de los desastres naturales. Y desde su protegida fortaleza reclaman solidaridad. Los programas de televisión donan las millonarias ganancias de un día a los más necesitados, los políticos se rasgan las vestiduras ante las imágenes de la miseria. Los camiones se llenan de frazadas y comida que no siempre llegan a destino, porque el sadismo no tiene límites y todo sirve a la hora de ganar puntos para la nueva contienda electoral. Y entonces la palabra impunidad se llena de significados bien concretos. Porque la impunidad no es sólo que los asesinos anden sueltos. La impunidad no es sólo que los criminales que están libres gracias a leyes y decretos vuelvan a cometer crímenes. Esa es la parte más burda, más elocuente de una larga cadena de injusticias. Que nos ahoguemos en la pobreza, que nos echen del trabajo y nada pase, que las leyes estén cada vez más en nuestra contra, que la Justicia sólo funcione para los ladrones de gallinas, que los hospitales públicos sean para el público que pueda pagar, que la educación vaya acercándose cada vez más al pozo de las privatizaciones, que los sueldos de los todavía asalariados se vean reducidos a su mínima expresión; todo eso es impunidad. Todo eso es injusticia. Todo eso es mentira. Porque es mentira que ese sea el país que nos tocó y que nada podamos hacer para cambiarlo. "¡Las utopías han muerto!", pregonan satisfechos. "Para eso los matamos", parecen decir.
Un fallo para el lado de la justicia
El 11 de setiembre de 1973, en medio de los bombardeos a su casa, la viuda del presidente socialista Salvador Allende se preguntaba con temor: "¿Qué será de Augusto, dónde lo tendrán?" En ese mismo momento el general que cumplió 82 años y se autoproclamó senador vitalicio, estaba encabezando el golpe que derrocaría a su marido.
Una canción sin manual de instrucciones
El último libro de Miguel Bonasso
La Patagonia rebelde
Esta es una inscripción que está de moda en varias remeras que se ven hoy por la calle. Hace alusión a las declaraciones de nuestro Presidente advirtiendo sobre un posible "rebrote subversivo" en el país. Los síntomas de este "rebrote" serían las distintas protestas sociales que se sumaron en los últimos meses, cada vez con mayor adhesión popular.
Los archivos que nunca existieron sobre lo que jamás sucedió
EL NEOLIBERALISMO POR EL CAMINO DE LOS INCAS 
