Walsh fue padre, escritor, militante montonero, periodista. Y entendió la prensa como una herramienta para la liberación de los pueblos y denuncia de la dictadura. Hacía prensa con un proyecto de país en la mano, de manera colectiva, como funcionó la agencia ANCLA, de manera revolucionaria, como se planteó la vida. Y también estaba la prensa que defendía el Terrorismo de Estado. Y no fue sólo Clarín. Fueron todos los medios que no sólo ocultaron información, sino que también mintieron. Todos recordamos el titular de la nefasta revista GENTE: “Vamos ganando”, cuando los combatientes morían de frío, hambre, sed y balas. Los mismos medios que decían “fueron hallados 30 cadáveres en Pilar”, cuando debían haber informado sobre la Masacre de Fátima en 1976, cuando 30 secuestrados fueron trasladados hasta Fátima, Partido de Pilar, donde fueron fusilados y sus cuerpos dinamitados. Algunos medios fueron, así, cómplices civiles del genocidio. Pero también hubo otros, como la Iglesia. La Institución en su conjunto fue parte del golpe genocida, prestando apoyo moral: desde la Cúpula hasta curas como Christian Von Wernich o Carlos Zanchetta, quienes presenciaban las torturas y colaboraban con los represores en los interrogatorios. Y del otro lado estuvieron los curas para el Tercer Mundo, que entendieron la religión como un espacio para la liberación de los pueblos oprimidos. Ahí estaban Monseñor Enrique Angelelli y los curas Palotinos, entre tantos otros. La semana pasada se cumplieron 34 años del golpe genocida y 33 desde la desaparición forzada de Walsh. Algunos de sus secuestradores están siendo juzgados en la Mega-Causa ESMA. Esos son los genocidas, los que actuaban en los Centros Clandestinos, pero todavía falta que sean juzgados los cómplices civiles, y la lista es larga. La prensa independiente no existe: lo que hay son distintos intereses. La diferencia es el proyecto político que hay detrás. No es casual que los medios que apoyaron la dictadura y se beneficiaron con ella sean los mismos que hoy combaten una Ley de Medios de la democracia. Son los mismos medios monopólicos que quieren un país para pocos. Pero la Ley de la dictadura es parte del pasado, y la dictadura también, mal que les pese.
H.I.J.O.S. Viernes 2 de abril de 2010
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