Comision Legales H.I.J.O.S. Historia de H.I.J.O.S. Comision Hermanos de  H.I.J.O.S.

viernes , 03 sep 2010

Ultima Modificacion:08:54:04 AM GMT

En portada:
Share/Save/Bookmark Hola
jSharing - JA Teline III

Carlos Quieto y el Mundial 78

Mundial 78La dictadura militar, el Mundial 78, un mismo nombre con destinos antagónicos. Treinta años después, sobre el filo de 2008, el empresario futbolístico Carlos Quieto fue señalado por un narcotraficante colombiano que escribió un libro sobre el Cartel de Cali. En “El hijo del Ajedrecista”, Fernando Rodríguez Mondragón revela las andanzas de la organización que dirigían su tío y su padre, Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. Allí, confiesa que el Cartel de Cali fue nexo entre los militares argentinos y las autoridades del fútbol peruano para arreglar el 6 a 0 que la selección de Menotti le ganó a la de Perú en ese partido que, treinta años después, se sigue discutiendo.

Rodríguez Mondragón le contó lo que sigue al periodista Ezequiel Fernández Moores. “Tres días antes del partido mi tío (Miguel Rodríguez Orejuela) recibe una llamada del empresario Carlos Quieto, que traía jugadores argentinos para el América de Cali, y le pide que lo ayude a contactar al presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF). Había que pedirle que recibiera unos emisarios que mandaría el gobierno argentino y la AFA. Y mi tío se había hecho amigo del presidente de la FPF porque había querido llevar grandes jugadores peruanos al América. Pero el Cartel no puso dinero. El dinero fue todo argentino. Mi tío sólo hizo de nexo”.

Videla mundial 78La denuncia de Rodríguez Mondragón dio la vuelta al mundo pero el empresario Carlos Quieto jamás salió a desmentir la acusación. Quizás para no darle crédito a un narcotraficante arrepentido, quizás para no involucrarse en una trama de la que no le sería sencillo escapar. Quieto se hizo famoso por haber llevado decenas de jugadores al fútbol mexicano y colombiano entre los ‘70 y los ‘80. Tuvo la exclusividad de los pases de los argentinos que fueron al América de México como Ricardo Gareca o Julio Cesar Falcioni, por citar sólo dos. Todavía hoy sigue ligado a la Asociación del Fútbol Argentino y hasta hace poco le prestaba a Independiente una quinta que tenía en la localidad en Florencio Varela para que entrene su plantel.

Es miembro de la corporación de representantes que alimenta el negocio que constituye al fútbol. De estrecha relación con Carlos Salvador Bilardo (ayer DT de la selección hoy funcionario sciolista), tiene sus oficinas en cuarto piso del edificio de las Américas, en Corrientes 818. Usa peluca y hoy tiene 62 años.

Rodríguez Mondragón relata con detalles la reunión que se hizo en el barrio de Miraflores, en Lima, los militares argentinos le pagaron a los dirigentes del futbol peruano.

¿Cómo pudo saber su tío todo eso si usted me dice que él no participó de la reunión en la que, supuestamente, se hizo el arreglo?, preguntó Fernández Moores.
Porque a él se lo contaron Quieto y otros amigos argentinos que él tenía del fútbol. El se sorprende con todos los rumores que hubo después del partido y ata cabos. Después se dio cuenta de que a él lo habían utilizado. Tengo las precisiones porque mi tío guardaba con mucho celo su agenda y ahí figuran los nombres de los que hablo. El nombre de Lacoste aparece en el libro.


Rodríguez Mondragón dice que el Cartel de Cali compró una villa en Argentina que fue recomendada por el almirante Lacoste, mano derecha de Massera y presidente del Ente Autárquico Mundial 78. “Esa villa existe, hay fotos, y se llama Villa Cometa. El nombre lo puso Carlos Quieto, que era el que ganaba todas las 'cometas' (comisiones ilegales) con los pases (de futbolistas) al América de Cali. Nadie le robó un peso al cartel de Cali y este sí (por Quieto). Lo ultimo fue la transferencia de Cabañas al Brest de Francia, cuando le falsificó la firma al presidente de la Federación (Colombiana), que era amigo de mi tío. Nos robó la plata, porque la venta fue por un millón y pico y puso 400.000 y (Quieto) salió de Colombia corriendo”, remata.

La dictadura no fue un problema para Carlos Quieto, el representante de futbolistas y amigo del almirante Carlos Lacoste. Mas bien fue un trampolín. Durante esos años, hizo negocios, se vinculó con el Cartel de Cali y, según ahora denuncia uno miembro de la familia Rodríguez Orejuela, acercó a los genocidas argentinos con las autoridades del fútbol peruano. Aún disfruta de reconocimiento y amistades notorias en el negocio del fútbol.

Sin embargo, cuando ese mismo nombre es evocado entre las víctimas del genocidio, tiene otra resonancia. Remite a otro Carlos Quieto, un militante de base de la organización Montoneros, que trabajaba en el Puerto de Buenos Aires y fue secuestrado por un grupo de tareas el 20 de agosto de 1977, en Mataderos, cuando tenía 32 años. Por ese tiempo, contra reloj los militares apuraban los preparativos del Mundial que les permitiría sepultar, por un tiempo más, los gritos del horror. Lo llevaron a Coordinación Federal, el ex centro clandestino de detención donde hoy funciona la Superintendencia de la Policía Federal. Desde entonces integra la lista de los 30 mil desaparecidos. Una baldosa lo recuerda en el barrio en el que fue detenido.

Los abuelos de los dos protagonistas de esta historia tan disímil eran hermanos.

El padre de Carlos Quieto, el empresario, fue Carlos “Pocholo” Quieto, quien murió en 1955 en un confuso episodio. Pocholo era primo hermano de Carlos Alberto, el militante desaparecido en 1977. Su abuelo (también Carlos) era hermano de Marcos, un noble veneciano que se enamoró de una plebeya, hija ferroviario, con la que tuvo nueve hijos. Los nietos de Marcos fueron militantes revolucionarios en la Argentina de los ’70. El más conocido fue Roberto Quieto, el abogado que fundó las Fuerzas Armadas Revolucionarias (que más tarde se fusionaron con Montoneros) y está desaparecido desde diciembre de 1975.

Sus vidas casi no se cruzaron hasta que en 1973 el empresario Carlos Quieto fue a hablar con Josefa Argañaraz, la madre de los militantes Roberto y de Carlos Quieto para pedirle alguna gestión con el poder de turno, que retornaba a manos del peronismo, después de 18 años. Los Quieto perseguidos nunca más volvieron a saber de Quieto, el representante de futbolistas. Hasta hace unos meses, cuando un narcotraficante colombiano reveló que había sido una pieza clave de la farsa del Mundial 78.

Firma Enrique Orozco

 

 
canal rss http://feeds.feedburner.com/hijos-capital Participa en http://www.facebook.com/hijos.capital seguinos en twiter http://twitter.com/hijos_capital canal rss http://feeds.feedburner.com/hijos-capital seguinos en twiter http://twitter.com/hijos_capital
 

Share/Save/Bookmark Hola